En Intrusos se debatió sobre el discurso de Nicolás Occhiato dirigido a su "comunidad" y colegas tras el escándalo de Florencia Peña.
Se interpretó que Occhiato no se dirigió a la comunidad en general, sino a aquellos que considera aliados o que podrían "salvarle el visto", como Miguel Granados y otros del medio. Se cuestionó si realmente es un tipo humano y familiero, o si su accionar es puramente estratégico como empresario.
Se mencionó que, a diferencia de la empatía esperada, Occhiato parece estar más preocupado por su imagen y por cerrar el tema, especialmente coincidiendo con el Mundial y la atención mediática centrada en Messi.