Tras los devastadores sismos en Venezuela, Estados Unidos anunció su disposición para asistir al país, ordenando a sus agencias federales preparar una respuesta rápida y movilizar equipos de búsqueda y rescate. El subsecretario de Estado confirmó la activación de un equipo de asistencia en desastres y la coordinación con el gobierno interino venezolano.
El Servicio Geológico de Estados Unidos estimó pérdidas económicas entre el 1 y 4% del PBI de Venezuela. Mientras tanto, brigadas de emergencia y voluntarios trabajan sin descanso en la remoción de escombros y el rescate de personas, enfrentando cortes de electricidad y gas por seguridad. Se reportan escenas dramáticas y la dificultad de localizar a las víctimas bajo los escombros, así como la necesidad de proveer agua y asistencia médica.