Se cuestiona la credibilidad de las cifras oficiales del régimen venezolano sobre la magnitud de la tragedia del terremoto, que estiman en 10.000 muertos.
El Centro Geológico de los Estados Unidos estima que las víctimas fatales podrían superar los 10.000, un 40% más de lo informado oficialmente por la dictadura.
Se resalta la precariedad en Venezuela y la falta de un sistema preventivo o de contención ante catástrofes, agravada por la situación política.
Se expresa desconfianza hacia las cifras proporcionadas por Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello, en contraste con las estimaciones de organismos internacionales.