El panel debatió sobre la importancia de la correcta pronunciación de los apellidos en el fútbol, haciendo hincapié en la falta de preparación de algunos periodistas. Se mencionó el caso de un relator que pronunció mal el apellido de un campeón del mundo, generando indignación en su familia.
Se comparó la situación con apellidos comunes que suelen ser mal pronunciados, como Janicelli o Macalister, y se subrayó que es una falta de respeto y una muestra de desconocimiento. La discusión se centró en la responsabilidad de los comunicadores de investigar y aprender la pronunciación correcta, especialmente en un contexto global.
Un panelista argumentó que si un periodista tiene cuatro años para estudiar y se dedica a relatar un deporte, debe saber pronunciar los nombres de los jugadores. Se hizo una analogía con la experiencia personal de tener un apellido mal escrito en documentos debido a errores, lo que generó un contrapunto en la conversación.