Se cuestiona el origen del dinero de Jessica Castillo, contrastando la idea de que ahorró desde joven con la evidencia de que adquiría propiedades y realizaba viajes costosos.
Se menciona que Jessica no se enriqueció trabajando desde los 18 años, sino que compraba propiedades y viajaba en vuelos privados, adquiriendo carteras de lujo.
Se pone en duda la procedencia de su fortuna, comparándola con la de millonarios que no guardan dinero en efectivo y señalando que sus carteras de lujo eran visibles en sus redes sociales, pero nadie se lo cuestionaba.