Se comenta la absurda situación de correr tras un colectivo, cuestionando la lógica detrás de tal acción, especialmente si no se va a ganar. Se relaciona esto con la falta de sentido en algunas acciones y la poca atención que se presta a ciertas situaciones.
Se hace una analogía con el uso del teléfono, donde las encuestas o los secuestros virtuales parecen ser las únicas razones para interactuar. Se critica la falta de sentido común en algunas actitudes.