Ayrton Monsalve detalla las zonas más afectadas de Caracas, como Altamira y Chacao, donde edificios como el Petunia colapsaron. Se realizan labores de rescate en escombros, y se mencionan otras áreas como San Bernardino y El Paraíso con daños significativos.
Se destaca que, si bien las zonas populares también sufrieron daños, las áreas de clase alta y media-alta concentran las mayores afectaciones. Vecinos han colaborado trancando calles para advertir sobre peligros, ante la ausencia de una respuesta estatal organizada.
La capacidad de Venezuela para gestionar desastres de esta magnitud es cuestionada, y se subraya la necesidad de ayuda internacional. Se menciona la aceptación de ayuda de países como El Salvador, México y Estados Unidos, a diferencia de situaciones pasadas donde se negó el ingreso de rescatistas.
Se confirma la información sobre el descarte de alerta de tsunami por parte de Estados Unidos. El balance oficial de fallecidos y heridos se actualiza, y se maneja extraoficialmente una cifra mucho mayor de desaparecidos, incluyendo estudiantes de la Universidad Central de Venezuela.