La situación en Caracas tras el terremoto es alarmante, con numerosos edificios agrietados y en riesgo de colapso. Dos estructuras independientes llegaron a chocar entre sí, evidenciando la fragilidad de las construcciones y la falta de preparación ante sismos.
Los ascensores de varios edificios han dejado de funcionar, dejando atrapadas a personas mayores o con movilidad reducida. La reconstrucción se presenta como un desafío monumental, dada la magnitud de los daños y la precariedad de las edificaciones.