Las calles de Venezuela presentan un nivel de grietas impactante, reflejo de la magnitud del terremoto y del deterioro de la infraestructura del país. Estas grietas son un testimonio del daño sufrido por las vías y evidencian la preexistente fragilidad de la infraestructura nacional.
La Guaira, una zona costera cercana al aeropuerto internacional de Maiquetía, ha sido particularmente afectada. La falta de comunicación y la desesperación de la gente se suman a las dificultades de transitar y acceder a las áreas más dañadas.