Se cuestiona la moralidad del grupo de amigos del principal acusado por el crimen de Agostino, sugiriendo que "ninguno tiene buena vida" y que frecuentaban lugares como el "bar Guachitas".
Se plantea la duda sobre si estas personas, a pesar de no ser directamente culpables del brutal crimen, podrían haber tenido indicios de la naturaleza del acusado, a quien se describe como "no trigo limpio" y "un loco".