Tras los devastadores terremotos en Venezuela, se prevé una profunda crisis habitacional. Muchos edificios, aunque no colapsaron por completo, presentan grietas severas que los volverán inhabitables, dejando a miles de personas sin hogar.
La precaria situación económica del país agrava el problema, ya que no se cuenta con recursos suficientes para planes de vivienda. A esto se suman las posibles consecuencias sanitarias posteriores al desastre. La prioridad actual es el rescate de personas atrapadas, pero el daño estructural y la falta de viviendas serán desafíos a largo plazo.