Tras el terremoto en Venezuela, la oscuridad y la falta de luz en zonas como Yaracuy, sumadas a la presencia de serpientes venenosas, crean un escenario de peligro adicional para la población. La combinación de estos factores aumenta la angustia y la vulnerabilidad de los habitantes.
La falta de comunicación y la dificultad para cargar dispositivos móviles debido a la escasez de electricidad complican aún más la situación, dificultando el contacto entre familiares y la difusión de información vital.