Un cronista relata su experiencia en Dallas, Texas, describiendo la ciudad como demasiado tranquila y con poca conexión con la cultura argentina.
Señala que, si bien hay influencias de la cultura mexicana y estadounidense, no hay elementos que resuenen con la identidad local. Compara Dallas con otras ciudades como Austin y Houston, indicando que Austin es espectacular y San Francisco muy linda, mientras que Houston es similar a Dallas pero con más movimiento.
Describe una zona residencial exclusiva con casas de millonarios petroleros y un centro con zonas de esparcimiento, pero destaca que la oferta de entretenimiento y cultural es limitada.