Se revela información de las pericias psicológicas realizadas a Barrelier, destacando su falta de remordimiento y su aparente desprecio hacia las mujeres, a quienes coleccionaba como trofeos.
Se sugiere que Barrelier podría haber tenido una vida privada compleja, con múltiples relaciones, y que su comportamiento encaja con el de un psicópata.
Se menciona la ausencia de conciencia moral en su perfil, lo que explicaría su aparente frialdad ante los hechos ocurridos.