José, el padre del niño desaparecido, expresa su frustración ante la inacción de la justicia y la falta de respuestas concretas por parte de la Fiscalía.
Solicita la designación de un abogado defensor, ya que no tiene recursos económicos para costear uno y se le complica movilizarse para seguir el caso. La situación del padre se agrava por su situación laboral precaria, lo que dificulta aún más su capacidad para afrontar el proceso legal.