Se relata la historia de una niña de 7 años, Eduarda, que describió una reunión religiosa con una sorprendente profesionalidad, a pesar de haber olvidado el móvil y usar el de su abuela.
La niña, a pesar de su corta edad, logró una descripción detallada del evento, incluyendo curaciones de personas paralíticas, dejando maravillado al periodista presente.
Se resalta la capacidad de la niña para no rendirse y su habilidad para contar los hechos con precisión, comparándola con un profesional.