El cronista se encuentra en Miami, rodeado de fanáticos de diversas nacionalidades, destacando la presencia de hinchas de Escocia y Brasil.
Un fanático escocés, William, explica su vestimenta típica y expresa su deseo de intercambiar camisetas, mostrando un gran entusiasmo por el Mundial.
Se observa la pasión y el colorido de los hinchas, con banderas y cánticos, creando un ambiente festivo previo a los partidos.