Miami se prepara para vibrar con el Mundial, y la ciudad se llena de argentinos y fanáticos de diversas nacionalidades. La esquina de Manolo en Miami Beach se ha convertido en un punto de encuentro popular, superando incluso al Fan Fest oficial.
Se espera una gran afluencia de público para los partidos, especialmente para el de Brasil, que juega hoy y tiene a Miami repleta de sus seguidores. El calor intenso es una advertencia climática, ya que el Fan Fest tuvo que ser suspendido temporalmente ayer debido a las condiciones meteorológicas.
Las entradas para los partidos más importantes, como el del 16 de agosto, alcanzan precios exorbitantes, superando los 3.500 dólares en reventa. A pesar del costo, la pasión por el fútbol y la ilusión de ver a Argentina campeona impulsan a los fanáticos a buscar maneras de vivir la experiencia del Mundial.