Se cuestiona el valor de la mansión y los terrenos (6000 metros cuadrados en total) donde se encuentra la propiedad vinculada a Insaurralde, dado que supuestamente tendría un valor de 97 mil dólares.
Se señala que la estructura de la casa es innegable, a pesar de los intentos por disimular el lujo interno. Se critica la idea de que esto pueda ser visto como envidia, sino como una cuestión de valor real y posible ocultamiento de patrimonio.
Se menciona que la casa fue entregada a Jessica y Martín, y se compara con otros casos de corrupción donde se utilizaban bienes de lujo para ocultar fondos ilícitos.