En el marco del Mundial, se destacó la figura de Lumumba Bea, un fanático de la República Democrática del Congo que se ha vuelto famoso por su particular forma de alentar a su selección. Su gesto, inspirado en el héroe de la independencia congoleña Lumumba, consiste en permanecer inmóvil como una estatua durante todo el partido.
Debido a restricciones por brote de ébola en su país, Bea tuvo que cumplir cuarentena antes de poder asistir a los partidos. A pesar de las dificultades, su presencia y su original método de aliento han captado la atención de los medios y del público.
Con 49 años, Lumumba Bea se ha convertido en un símbolo de la pasión mundialista, demostrando que hay muchas maneras de vivir el fútbol. Su estatua viviente representa una forma única de apoyar a su equipo.