Se concluye que el día de reposo era para Israel, no para la iglesia, y no existe un día de reposo cristiano. Los cristianos no están obligados a guardar un día especial, pero sí a congregarse.
Se menciona que la primitiva iglesia escogía el domingo para celebrar al Señor, pero no es pecado reunirse en otro día. Se enfatiza que todos los días son del Señor.
Se debate el respeto hacia quienes practican el sábado como día de descanso y adoración, citando Romanos 14 y el consejo de Pablo de no juzgar en cuestiones de días especiales de adoración o descanso.
Se reitera que, según el Nuevo Testamento, no hay un día de reposo cristiano obligatorio, pero sí la orden de congregarse, y que los primeros cristianos elegían el domingo para conmemorar la resurrección de Jesucristo.