No existe un mandamiento que obligue a los cristianos a guardar un día especial de reposo, pero sí se les ordena congregarse. No congregarse se considera una violación de un mandamiento del Señor.
Hebreos 10:25 es citado para enfatizar la importancia de no descuidar la asistencia a la iglesia. Se aclara que el día de congregación puede ser cualquiera, ya que todos los días pertenecen al Señor y deben ser exaltados, adorados y servidos.