Se compara la lentitud de la justicia en el caso Adorni con el caso paradigmático de Ricardo Jaime, quien fue denunciado en 2008 y condenado en 2022, 14 años después.
Se explica que los procesos judiciales suelen tener picos de actividad al inicio, seguidos de una meseta donde se recopila y digitaliza información, para luego tener otro repunte.
Se aclara que la duración de los casos puede variar, pero los tiempos de Jaime son un ejemplo de la lentitud habitual.