Se comenta la "emocionalidad especial" de Milei, mencionada por Patricia Bullrich, y cómo esta se manifiesta en su capacidad de olvidar ofensas.
Se ejemplifica con el caso de Bullrich, a quien Milei criticó duramente (acusándola de poner "bombas en jardines de infantes") y luego la integró a su gobierno, aparentemente sin reproches.
Se reflexiona sobre la susceptibilidad y la falta de memoria ante ofensas graves.