Kim Jong-un instruyó acelerar la construcción de un crucero guiado estratégico de 10.000 toneladas, pieza clave en la ambición naval norcoreana de proyectar fuerza más allá de sus costas.
Este avance se suma a la construcción de un destructor capaz de portar misiles de crucero con ojivas nucleares y un submarino de propulsión nuclear, marcando un cambio crucial en la estrategia militar del país.