Se expresa la opinión de que la condena social hacia los implicados en casos de corrupción es un hecho, aunque se duda de su impacto real en el sistema judicial. Se compara la situación con la de la AFA, donde la presión obligó a actuar.
Se espera que la justicia actúe con celeridad, similar a como ocurrió en el caso Adorni, y que los jueces no se vean comprometidos por sus vínculos con el sistema corrupto.
Se critica la falta de pronunciamientos de figuras políticas del kirchnerismo y peronismo sobre estos casos, y se insta a que la sociedad mantenga la conciencia de no volver al pasado.