Se desvincula a Jessica Sirio del estatus de "estrella" y se la ubica como "la mujer de Isaurralde". Se compara su situación con la de figuras como el padre de un presentador, quien tuvo que seguir trabajando a pesar de ser una estrella.
Se argumenta que no se puede considerar a Jessica Sirio una estrella y que su relación con Isaurralde es un factor relevante. Se hace una analogía con figuras de renombre que continuaron trabajando a pesar de su fama.