Se cuestiona cómo los hijos de Martín Insaurralde, sin ingresos aparentes, pudieron crear una empresa y adquirir una mansión para regalársela a sus padres. Uno de los hijos estudiaba periodismo deportivo y el otro derecho.
La adquisición de la mansión en San Vicente, supuestamente regalada a Insaurralde y Jessica Sirio por sus hijos, es vista como un hecho extraordinario y potencialmente irregular, dado que los hijos serían recientemente mayores de edad.