Se cuestiona la línea investigativa inicial del femicidio de Agostina, sugiriendo que se desvió hacia una persona equivocada, mientras que el principal sospechoso, Claudio Barrelier, no fue considerado a tiempo.
Las primeras horas de búsqueda fueron cruciales y, según se expone, se frustraron al enfocarse en un joven de 18 años que se encontraba detenido al momento del crimen. La familia y amigos de Agostina no habrían sospechado de Barrelier en un principio.
Se enfatiza la importancia de la ampliación de la declaración de Osvaldo, quien podría aportar datos clave sobre las comunicaciones y movimientos en las horas críticas del caso.