Familiares de los detenidos por el homicidio de Facundo Agustín Alegre rompieron el silencio en el programa, denunciando amenazas por parte de la familia del fallecido y la falta de presencia policial para protegerlos. Afirman que "van a pagar uno por uno, sangre por sangre" y que sufren amenazas en redes sociales, lo que los llevó a sacar a sus hijos de casa por temor.
Según su testimonio, Marcos Torres, Miquea García y Julián Ruiz son inocentes y no estuvieron en el lugar de la riña, entregándose voluntariamente Brandon Ayala. Aseguran que la fiscal María Belén Baños no ha tomado en cuenta todas las pruebas ni ha citado a testigos que podrían esclarecer los hechos, como vecinos de Villa Peralta.
Las entrevistadas sostienen que la denuncia de Rafael Maldonado es falsa y que se debe a conflictos previos o presiones de la familia de Agustín Alegre. Destacan que los detenidos no presentan signos de violencia, a diferencia de Alegre, Ayala y Maldonado, quienes sí resultaron golpeados en la riña y eran los únicos presentes en el lugar.
Además, mencionaron que la familia de Agustín Alegre está ligada al servicio penitenciario, y que el fallecido tenía antecedentes de problemas de consumo y una carpeta psiquiátrica. Expresan su preocupación por la situación de los detenidos en una cárcel bonaerense, acusados de un homicidio, y por las repercusiones que esto podría tener debido a la influencia de la familia Alegre en el Servicio Penitenciario Bonaerense.