Servir a Dios en el poder del Espíritu Santo es la clave para un ministerio bendecido y para lograr resultados asombrosos. La ausencia de este poder conduce a esfuerzos lentos, paupérrimos y sin resultados duraderos.
Cuando se opera bajo el poder del Espíritu Santo, se pueden arruinar las obras del diablo y hacer avanzar el reino de Dios de manera efectiva. La dependencia de este poder divino es fundamental para la misión.
La clave para la efectividad en la vida y el ministerio reside en ser llenos del poder y la fuerza del Espíritu Santo, lo que permite realizar la obra que Dios ha encomendado.