Se describe el momento en que Fernando, hijo de Olmedo, se sube a la camioneta con Rodrigo, llevándoselo consigo a pesar de que Rodrigo esperaba a su familia (Patricia y Ramiro).
Se menciona la "misticidad" de la estatua de Rodrigo en la puerta de "El Corralón", lugar donde la gente se saca fotos, y se evoca la memoria de la noche en que Rodrigo estuvo allí por última vez.