Se rinde homenaje a Rodrigo y a "El Corralón", destacando la generosidad de Guillermo, el dueño, hacia todas las personas que pasaron por allí, desde camarógrafos hasta artistas.
Se relata cómo "El Corralón" era un lugar de refugio y celebración, donde todos comían y compartían, incluso en momentos de dificultad económica. Se mencionan figuras como "el facho" y "bardiles" como parte de esa comunidad.