La economía argentina mostró un crecimiento del 2,3% en el primer trimestre, superando las expectativas y frenando la posibilidad de una recesión inminente. El impulso provino principalmente del sector agropecuario, Vaca Muerta y la minería.
Sin embargo, el crecimiento es heterogéneo. Mientras estos sectores muestran dinamismo, el consumo privado se mantiene estable, el consumo público cae, la industria decrece y la inversión se desplomó un 11,4%, acumulando cuatro trimestres consecutivos de caída, algo no visto desde 1997.
El economista Martín Alfi señaló que esta dualidad económica se explica por dos Argentinas: una pujante en sectores exportadores y otra, el 80% restante, que queda al margen, evidenciado en datos de empleo y empresas.
La falta de inversión se atribuye a la caída del consumo, la incertidumbre sobre el modelo económico y la parálisis de la obra pública, lo que impacta negativamente en los costos logísticos y la competitividad de las empresas.