La zona de Los Palos Grandes, en Caracas, una de las más exclusivas y pobladas de la capital, fue severamente afectada por el terremoto, con varios edificios derrumbados. Jesús describió la devastación como si hubiera sido un bombardeo.
La falta de transmisiones de televisión local y la interrupción de señales de radio y telefonía complicaron la difusión de información. Se reportó que la electricidad también se cortó en varias zonas de Caracas, agravando la situación.