Se cuestiona la persistente narrativa del atraso cambiario a pesar del equilibrio fiscal y externo, con un superávit comercial proyectado de 17 mil millones de dólares y compras de divisas por parte del Banco Central. Se atribuye esta visión a la ignorancia o mala intención de algunos economistas.
Se critica la metodología de análisis del tipo de cambio real utilizada por algunos economistas, considerándola obsoleta e ineficaz al no contemplar la dinámica actual de la economía, como la reducción del gasto público. Se califica este análisis como "ofensivo hasta para un primate" y se denuncia la "precariedad conceptual" de la mayoría de los economistas argentinos.