La declaración de emergencia por parte de Delcy Rodríguez ha sido calificada como retórica y carente de información concreta, generando escepticismo entre la población.
Se critica la falta de datos precisos sobre el alcance de los daños y las víctimas del terremoto, así como la ausencia de medidas efectivas más allá de discursos.
La situación se agrava por la precariedad preexistente en el país, incluyendo cortes de luz y falta de insumos, lo que pone en duda la capacidad de las autoridades para gestionar la crisis.