Se señala la falta de preparación de Venezuela, especialmente en el sector de la salud, que fue uno de los más afectados durante la crisis humanitaria. Muchos profesionales de la salud emigraron, y los que quedan enfrentan dispositivos de emergencia precarios e insuficientes.
Se plantea la duda sobre si, ante los cambios geopolíticos, Venezuela podrá contar con asistencia internacional, como la de Estados Unidos, para hacer frente a la reconstrucción, excavación, provisión de insumos y apuntalamiento de edificios en riesgo.