Se cuestiona por qué nadie en la casa donde ocurrió el crimen de Agostina escuchó sus gritos o notó algo raro, a pesar de las marcas de defensa encontradas.
Se sugiere que todas las personas presentes en la casa deberían ser consideradas sospechosas, y que el hecho de no haber sido detenidas podría indicar una investigación "controlada".
La falta de ruidos, olores o sonidos extraños en el lapso entre la entrada de Agostina y la salida de Barrelier con los restos es un punto de sospecha.