Corea del Norte anunció avances en armamento convencional y nuclear, incluyendo la construcción de un crucero estratégico y un submarino de propulsión nuclear. La decisión responde a la modernización militar conjunta de Estados Unidos y Corea del Sur, considerada una amenaza por Pyongyang.
Kim Jong-un reafirmó el estatus nuclear de su país como irreversible y la única vía para enfrentar un entorno internacional complejo. Según el líder norcoreano, la capacidad de producción de armas atómicas se ha duplicado en los últimos cinco años, reforzando su postura como potencia nuclear en la región.