Se señala la delicada situación de una unidad de trata de personas en el noroeste argentino, lo que podría explicar el contexto político y las complejidades de la investigación del caso Barrelier.
Se sugiere que la intervención de la Secretaría de Inteligencia del Estado podría ser relevante.
Se reitera que la investigación se centra en el crimen y sus encubridores, pero se deja entrever que hay múltiples frentes abiertos debido a entrecruzamientos políticos internos.