Algunos teléfonos celulares en Venezuela recibieron una alerta sísmica del sistema de Android, informando sobre un sismo de magnitud estimada en 7.0. Sin embargo, la notificación no especificaba las acciones a seguir, generando confusión y pánico entre la población que no está acostumbrada a este tipo de alertas.
La falta de claridad en la comunicación y la ausencia de un protocolo de actuación ante sismos han sido puntos críticos durante la emergencia. La comunicación oficial por parte del gobierno venezolano ha sido escasa y tardía, complicando la respuesta y la gestión de la crisis.