Existe una aparente contradicción entre la disposición de Fernando Adorni para presentarse en el Congreso a rendir cuentas y la estrategia del gobierno de buscar postergar su exposición. Mientras Adorni manifiesta su voluntad de asistir, desde el oficialismo se argumenta la necesidad de evitar un "desgaste sin sentido" o que la presentación sea políticamente desfavorable.
La oposición critica esta postura, señalando que la rendición de cuentas es una obligación constitucional ante los ciudadanos, no solo ante los legisladores. Se cuestiona la estrategia del gobierno de dilatar estos procesos, comparándola con tácticas previas. La situación se complica por declaraciones contradictorias dentro del propio oficialismo y de aliados, generando confusión sobre la fecha y modalidad de la presentación de Adorni.
Se menciona que, si bien Adorni ha sido apartado de algunas funciones, el presidente Javier Milei lo mantiene su apoyo, argumentando que no ha cometido delito alguno. Sin embargo, la oposición señala que Adorni ha realizado declaraciones contradictorias y que la investigación judicial en su contra parece haberse estancado, coincidiendo con la postergación de su comparecencia en el Congreso.