Se analiza la difusión del video de Jessica Sirio en el contexto de la campaña electoral de 2023, sugiriendo que podría haber sido una estrategia para perjudicar a ciertos candidatos. La teoría es que el video ya estaba en manos del gobierno y se debatió si publicarlo o no.
Se menciona la posibilidad de que el video no haya sido utilizado en ese momento por decisión de Karina Milei. La demora en la aparición del video y su coincidencia con momentos políticos clave generan sospechas sobre sus motivaciones.