Se aborda la creciente preocupación por el uso de cigarrillos electrónicos o vapeadores, especialmente entre la población joven, y sus graves consecuencias para la salud.
A pesar de presentarse inicialmente como una alternativa "sana" al cigarrillo, las sociedades de pediatría, cardiología y neumonología advierten sobre su potencial daño, comparable o incluso superior al del cigarrillo tradicional.
La legislatura porteña ha equiparado el vapeo al consumo de cigarrillos en lugares públicos, y estudios como el del CEDRONAR revelan que un alto porcentaje de adolescentes ha probado o usa habitualmente estos dispositivos, a menudo por motivos estéticos o de moda.
El doctor Cicero explica que los vapeadores contienen nicotina, lo que genera adicción, y sustancias como propilenglicol y glicerina que forman una película plástica en los alvéolos pulmonares, dificultando el intercambio de oxígeno. Además, se agregan minerales cancerígenos como el zinc y formaldehído.
Se menciona la enfermedad EVALI (enfermedad por vapeo con alteración de la masa pulmonar) que afecta a adolescentes, y se advierte que, si bien el cigarrillo causa daño a mediano y largo plazo, el vapeador puede generar consecuencias graves en tan solo dos o tres años, o incluso de forma aguda.