La selección de Noruega llevó más de una tonelada de alimentos propios al Mundial para garantizar la calidad y mantener sus hábitos alimenticios, evitando los ultraprocesados comunes en Estados Unidos.
La dieta se centró en pescado rojo (atún, salmón), queso marrón y naranjas, divididos en entregas para preservar la frescura y asegurar el rendimiento físico y la estabilidad emocional de los jugadores, incluyendo a Erling Haaland.
Los noruegos desconfían de la calidad de los alimentos en Estados Unidos debido a normas menos estrictas y un alto consumo de ultraprocesados (70%), lo que contrasta con su propia dieta y se refleja en su mayor expectativa de vida.