El Kremlin afirmó que la renuncia del primer ministro británico no dejará una huella importante en la relación entre Rusia y el Reino Unido, ya que durante su mandato no hubo avances significativos, manteniendo las relaciones en un nivel prácticamente inexistente.
Desde Moscú, se expresó duda sobre si el sucesor aportará algo diferente, considerando que el dirigente británico no será recordado por nada destacable. En contraste, Ucrania destacó el respaldo constante del primer ministro durante la guerra y su compromiso con la seguridad europea, reflejando cómo el conflicto ucraniano marca alianzas y diferencias.