Un robot humanoide llamado T1, desarrollado por Booster Robotics, ha sorprendido al mundo del deporte al ejecutar penales con gran potencia y precisión, dejando una abolladura visible en la pared trasera de la portería.
El robot, de 1,18 metros de altura y 30 kg, combina motores eléctricos y sensores para replicar la biomecánica humana, ajustando potencia y dirección en sus tiros. Puede correr, rematar en movimiento y mantener el equilibrio tras caídas.
Este avance reaviva el debate sobre la integración de robots humanoides en el deporte, anticipando su posible participación en entrenamientos e incluso competencias especializadas.