Portugal debutó en el Mundial con una contundente goleada 5-0 sobre Uzbekistán, mostrando un gran nivel y confirmando su potencial como candidato al título.
Cristiano Ronaldo fue la figura excluyente del partido al anotar un hat-trick, superando récords personales y consolidándose como el máximo anotador de Portugal en la historia de los Mundiales.
El equipo portugués demostró solidez en todas sus líneas, con actuaciones destacadas de jugadores como Méndez y Leao, y una clara superioridad sobre un rival que ofreció poca resistencia.