Se cuestiona la hipocresía de quienes critican a Florencia Peña por una "fake news", cuando muchos en el periodismo han instalado operaciones similares a lo largo del tiempo.
Se pone en duda la credibilidad de periodistas como Jonathan Biale, quien critica a Peña a pesar de haber sido interrumpido durante una nota con el presidente para indicarle qué preguntar.
Se critica la doble moral de algunos medios que exigen credibilidad a otros mientras incurren en prácticas cuestionables.
Se sugiere que la autoconfianza de algunos periodistas raya en la soberbia, impidiéndoles ver sus propios errores y actuar con humildad.
Se concluye que, más allá de las afinidades políticas, la irresponsabilidad y la falta de autocrítica son inaceptables en el periodismo.